Carta a mi yo infante
Carta a mi yo infante
Preguntas previas (para activar
ideas y debate en clase)
- ¿Crees que, si pudieras volver
atrás en el tiempo, cambiarías algunas decisiones de tu vida? ¿Por qué?
- ¿Qué consejo le darías a un
niño o niña de 8 años para que viva con mayor serenidad?
- ¿Qué cosas de tu infancia
recuerdas con más cariño? ¿Qué errores o miedos marcaron esa etapa?
- ¿Piensas que hemos aprendido
más de nuestros logros o de nuestros fracasos?
Querido yo de la infancia:
Te escribo desde un futuro que todavía no imaginas. Ahora tienes apenas
ocho años, y tu mundo gira en torno al colegio, a los juegos en la calle y a
esas preguntas infinitas que haces a los mayores. A veces sientes miedo, otras
veces dudas de ti mismo, y con frecuencia te preguntas si algún día dejarás de
sentirte tan pequeño. Hoy vengo a decirte que todo eso es normal, que crecer no
significa dejar de tener miedo, sino aprender a caminar con él de la mano.
Quiero darte algunos consejos que, aunque no cambiarán por completo tu
camino, quizá te ayuden a recorrerlo con menos tropiezos. No se trata de evitar
errores, porque esos errores son justamente los que te harán aprender. Se trata
más bien de recordarte que eres valioso tal como eres, incluso cuando te
equivocas.
En primer lugar, no tengas tanta prisa por crecer. Recuerda disfrutar de
los veranos interminables, de los juegos en el parque y de las historias que
inventas con tus amigos. En el futuro, cuando los días estén llenos de
obligaciones, echarás de menos esa libertad. Así que juega todo lo que puedas,
corre, ensúciate, ríe a carcajadas. La infancia no es un simple tránsito hacia
la adultez; es una etapa única que merece ser vivida plenamente.
También quiero que confíes más en ti. Sé que a veces piensas que no eres lo
bastante bueno en los estudios, que otros parecen entenderlo todo a la primera
y que tú necesitas más tiempo. Pero créeme: tu manera de aprender, lenta pero
profunda, te dará grandes frutos. No te compares constantemente. Cada persona
tiene su ritmo, y el tuyo es perfecto para ti. Cuando dudes, respira y recuerda
que lo importante no es ser el mejor, sino avanzar un poco más cada día.
Otro consejo: atrévete a decir lo que sientes. Muchas veces callas por
miedo a molestar, o porque piensas que nadie te va a entender. Sin embargo,
compartir tus pensamientos y emociones será lo que te acerque a los demás.
Habla, pregunta, ríe cuando algo te parezca gracioso, llora si algo te duele.
No escondas tus lágrimas: no te hacen débil, te hacen humano. En el futuro
descubrirás que la autenticidad abre puertas que la perfección nunca podrá
abrir.
Respecto a la amistad, no te preocupes tanto si algunas personas se alejan.
Los amigos verdaderos se quedan, aunque pasen los años. Y los que se van, te
dejan lecciones que te ayudan a madurar. Cuida a quienes te quieren de manera
sincera, aunque a veces la vida os separe por la distancia. Esos lazos serán
como raíces invisibles que te sostendrán en los momentos difíciles.
No olvides tampoco cuidar de tu cuerpo. Ahora parece inagotable: corres sin
cansarte, comes sin pensar y duermes profundamente. Pero en el futuro
comprenderás que la salud es un tesoro frágil. Haz deporte, come bien, aprende
a escuchar lo que tu cuerpo necesita. No esperes a estar agotado para descansar
ni a enfermar para cuidarte.
En cuanto a los sueños, sueña en grande. Quizás no cumplas exactamente lo
que ahora imaginas —convertirte en astronauta, cantante o futbolista—, pero
esos sueños serán el motor que te impulse a seguir adelante. No tengas miedo al
fracaso: fracasar significa haberlo intentado. Peor es quedarse inmóvil por
miedo a equivocarse. Así que arriesga, confía y no permitas que nadie te
convenza de que tus sueños son demasiado grandes para ti.
Por último, quiero recordarte algo esencial: sé amable contigo mismo. A lo
largo de los años, serás tu compañero más fiel. No te insultes, no te castigues
con tanta dureza. Trata de perdonarte con la misma facilidad con que perdonas a
los demás. Cultiva la paciencia, porque habrá etapas en las que sentirás que
todo va demasiado lento o que nada sale como esperabas. En esos momentos,
recuerda que el tiempo lo pone todo en su lugar.
Querido niño, no puedo revelarte cómo será exactamente tu futuro, porque
perderías la oportunidad de descubrirlo por ti mismo. Pero sí puedo asegurarte
algo: serás capaz de superar las pruebas, aprenderás de los errores y, sobre
todo, nunca dejarás de crecer. La vida no es un examen que se aprueba o se
suspende; es un viaje que se disfruta paso a paso. Camina con calma, escucha a
tu corazón y confía en que, pase lo que pase, todo formará parte de la aventura
de ser tú.
Con cariño y esperanza,
Tu yo adulto.
Preguntas de comprensión del texto
- ¿Cuál es la idea principal del
texto?
- ¿Por qué el autor aconseja “no
tener prisa por crecer”?
- ¿Qué visión tiene sobre los
errores y los fracasos?
- ¿Qué significa la frase “la
autenticidad abre puertas que la perfección nunca podrá abrir”?
- ¿Qué papel juegan los sueños
en la vida, según el texto?
- ¿Qué actitud propone el
narrador hacia uno mismo?
Actividad de reflexión
- Haz una lista de tres momentos
de tu infancia que todavía influyen en tu vida actual.
- Escribe al lado qué aprendiste
de cada uno de ellos.
- Reflexiona: ¿qué te dirías a
ti mismo en ese momento concreto?
Instrucciones para la escritura de tu
carta
- Imagina que tienes 8 o 10
años.
- Escribe una carta dirigida a
ese “yo” infantil.
- Incluye al menos 5 consejos
concretos relacionados con la amistad, los estudios, los sueños, los
miedos y la familia.
- Usa un tono cercano y
afectuoso.
- Intenta que tu carta tenga
entre 400 y 500 palabras.
Inna Burtman
Querida yo de infancia:
Ahora es el año 2025, tienes 24 años, vives en Rusia,
estudias en el PhD y trabajas como investigadora. Suena a ciencia ficción, lo
sé. No quiero contarte todo lo que va a pasar, solo quiero mencionarte algunas
cosas. Sé lo difícil que fue para ti tomar decisiones y mucho tiempo después
viviste con la pregunta: “¿He hecho lo correcto…?”
Mi consejo más importante: si tomas una decisión, no pases
años preguntándote si es la correcta. ¡Lo es! De todos modos, te servirá, incluso si al principio
pareciera que apostaste todo y lo perdiste. No es así. Encontrarás la
salida y todo lo convertirás en ventajas.
Sé que valoras mucho la amistad y la comunicación. Ahora
tienes decenas de amigos. Créeme habrá más. Te llevas muy bien con la
gente, tienes don de gentes y eso es tu carta ganadora. Gracias a tu sinceridad
siempre podrás ser un líder en cualquier colectivo: en la universidad y en el
trabajo.
Te dicen que tienes “el síndrome de la niña perfecta”.
Dicen que, no se puede controlar todo y a todos (te asusta que nadie quiera ser
amigo de una niña así). No los escuches. Sí se puede. No es fácil, y todavía, a
veces, pienso que debería cambiar mi estilo de vida, porque me agota, pero tú
eres perseverante y ese estilo te abrirá puertas que antes parecían
inalcanzables. Es normal ser un estudiante con notas honoríficas desde el primero
de primaria, ganar todas las competiciones, asistir a 5 clubes diferentes y
tocar el piano. No, mamá no es demasiado. Sé tenaz y algún día le agradecerás a
tu madre.
Sobre la escuela de música: tienes que terminarla. Ahora
no la soportas, pero luego te ahorrará mucho tiempo para comprarte un piano.
Ahora ni siquiera sabes quién quieres ser. Mamá te dice
que serás traductora y crees que ese es tu sueño, pero no lo es. Soñarás con
las decenas de “profesiones futuras ” de tu familia. Por favor, no tengas miedo
de probar cosas nuevas, incluso si parecen extrañas. Encontrarás una carrera
que realmente te gustará, no de inmediato, pero sucederá.
Te esperan muchas dificultades. Empezarás a tomar
decisiones importantes que determinarán tu futuro muy temprano. Sí, no es muy
típico, especialmente en Uzbekistán, donde vives ahora, pero no podrás
evitarlo. Simplemente recuerda: las dificultades son temporales. Tienes una
familia y amigos preciosos que siempre te apoyarán, no importa qué aventuras
tengas.
Carta a mí
yo infante
Te
escribo desde el 2025, ya tienes 46 años. ¡Qué tiempos tan lejanos aquellos!
Naciste en el siglo XX, y el siglo XXI te lo imaginabas como un futuro distante
y enigmático. Sin embargo, el tiempo ha pasado muy rápido.
Ahora
quiero darte algunos consejos, porque ya tengo mucha experiencia.
En
primer lugar, te deseo que disfrutes de tu infancia. Créeme que es el mejor
periodo de la vida, sin muchas preocupaciones y problemas. No te preocupes, si
no tienes muchos amigos. De hecho, esos a quienes consideramos amigos serán las
personas con quienes tendremos que pasar la mayor parte del tiempo: vamos
juntos a la escuela, jugamos en la calle. Será suficiente si hay uno o dos
verdaderos.
También
intenta hacer actividades diferentes: no te niegues si tus padres quieren
matricularte en pintura, natación o clases de música. Quién sabe, podría ser
que esas competencias sean útiles en el futuro.
En
cuanto a los estudios, te aconsejo no aspirar a ser un líder de la clase. Será
casi imposible obtener buenas notas en todas las asignaturas escolares. Sería
muy bueno elegir las que te gusten más e intentar mejorarlas. Te recomiendo
prestar atención a las matemáticas, física, geografía, ruso e inglés.
Entiendo
que ahora es demasiado temprano para tomar decisiones sobre tu futura
profesión, pero sería mejor que la eligieras cuanto antes. Establece un
objetivo y alcánzalo. Estoy segura de que tendrás éxito.
Una
cosa más, toma la crítica de los maestros con calma. Recuerda que esta es solo
una etapa de tu vida que pronto terminará. Lo mismo se aplica a los compañeros
de clase con los que no te llevas muy bien.
Asimismo, trata de ser amable con tus compañeros de clase.
¡Nunca dividas a las personas en tontas e inteligentes! No es tan fácil como
parece. Cada alumno tiene su propio talento, su manera de aprender. Es muy
importante mantener relaciones amistosas y cordiales. Podrías pensar que soy
demasiado sentimental, pues lo sabrás cuando crezcas.
Por
último, quiero pedirte cuidar de tus abuelos y tus padres. Aunque mi consejo te
pueda parecer extraño, confía en mí. Aún eres tan pequeña, que la familia tiene
que protegerte y cuidarte. Pero tienes que aprender a apreciar cada momento
pasado con la familia. No te desanimes y siempre recuerda lo mejor.
¡Buena
suerte en todo! ¡Te deseo que crezcas como una buena chica!
Besos
y abrazos,
Tu
yo adulto
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