Carta a mi yo infante

 



 Carta a mi yo infante

Preguntas previas (para activar ideas y debate en clase)

  1. ¿Crees que, si pudieras volver atrás en el tiempo, cambiarías algunas decisiones de tu vida? ¿Por qué?
  2. ¿Qué consejo le darías a un niño o niña de 8 años para que viva con mayor serenidad?
  3. ¿Qué cosas de tu infancia recuerdas con más cariño? ¿Qué errores o miedos marcaron esa etapa?
  4. ¿Piensas que hemos aprendido más de nuestros logros o de nuestros fracasos?

Querido yo de la infancia:

Te escribo desde un futuro que todavía no imaginas. Ahora tienes apenas ocho años, y tu mundo gira en torno al colegio, a los juegos en la calle y a esas preguntas infinitas que haces a los mayores. A veces sientes miedo, otras veces dudas de ti mismo, y con frecuencia te preguntas si algún día dejarás de sentirte tan pequeño. Hoy vengo a decirte que todo eso es normal, que crecer no significa dejar de tener miedo, sino aprender a caminar con él de la mano.

Quiero darte algunos consejos que, aunque no cambiarán por completo tu camino, quizá te ayuden a recorrerlo con menos tropiezos. No se trata de evitar errores, porque esos errores son justamente los que te harán aprender. Se trata más bien de recordarte que eres valioso tal como eres, incluso cuando te equivocas.

En primer lugar, no tengas tanta prisa por crecer. Recuerda disfrutar de los veranos interminables, de los juegos en el parque y de las historias que inventas con tus amigos. En el futuro, cuando los días estén llenos de obligaciones, echarás de menos esa libertad. Así que juega todo lo que puedas, corre, ensúciate, ríe a carcajadas. La infancia no es un simple tránsito hacia la adultez; es una etapa única que merece ser vivida plenamente.

También quiero que confíes más en ti. Sé que a veces piensas que no eres lo bastante bueno en los estudios, que otros parecen entenderlo todo a la primera y que tú necesitas más tiempo. Pero créeme: tu manera de aprender, lenta pero profunda, te dará grandes frutos. No te compares constantemente. Cada persona tiene su ritmo, y el tuyo es perfecto para ti. Cuando dudes, respira y recuerda que lo importante no es ser el mejor, sino avanzar un poco más cada día.

Otro consejo: atrévete a decir lo que sientes. Muchas veces callas por miedo a molestar, o porque piensas que nadie te va a entender. Sin embargo, compartir tus pensamientos y emociones será lo que te acerque a los demás. Habla, pregunta, ríe cuando algo te parezca gracioso, llora si algo te duele. No escondas tus lágrimas: no te hacen débil, te hacen humano. En el futuro descubrirás que la autenticidad abre puertas que la perfección nunca podrá abrir.

Respecto a la amistad, no te preocupes tanto si algunas personas se alejan. Los amigos verdaderos se quedan, aunque pasen los años. Y los que se van, te dejan lecciones que te ayudan a madurar. Cuida a quienes te quieren de manera sincera, aunque a veces la vida os separe por la distancia. Esos lazos serán como raíces invisibles que te sostendrán en los momentos difíciles.

No olvides tampoco cuidar de tu cuerpo. Ahora parece inagotable: corres sin cansarte, comes sin pensar y duermes profundamente. Pero en el futuro comprenderás que la salud es un tesoro frágil. Haz deporte, come bien, aprende a escuchar lo que tu cuerpo necesita. No esperes a estar agotado para descansar ni a enfermar para cuidarte.

En cuanto a los sueños, sueña en grande. Quizás no cumplas exactamente lo que ahora imaginas —convertirte en astronauta, cantante o futbolista—, pero esos sueños serán el motor que te impulse a seguir adelante. No tengas miedo al fracaso: fracasar significa haberlo intentado. Peor es quedarse inmóvil por miedo a equivocarse. Así que arriesga, confía y no permitas que nadie te convenza de que tus sueños son demasiado grandes para ti.

Por último, quiero recordarte algo esencial: sé amable contigo mismo. A lo largo de los años, serás tu compañero más fiel. No te insultes, no te castigues con tanta dureza. Trata de perdonarte con la misma facilidad con que perdonas a los demás. Cultiva la paciencia, porque habrá etapas en las que sentirás que todo va demasiado lento o que nada sale como esperabas. En esos momentos, recuerda que el tiempo lo pone todo en su lugar.

Querido niño, no puedo revelarte cómo será exactamente tu futuro, porque perderías la oportunidad de descubrirlo por ti mismo. Pero sí puedo asegurarte algo: serás capaz de superar las pruebas, aprenderás de los errores y, sobre todo, nunca dejarás de crecer. La vida no es un examen que se aprueba o se suspende; es un viaje que se disfruta paso a paso. Camina con calma, escucha a tu corazón y confía en que, pase lo que pase, todo formará parte de la aventura de ser tú.

Con cariño y esperanza,
Tu yo adulto.


Preguntas de comprensión del texto

  1. ¿Cuál es la idea principal del texto?
  2. ¿Por qué el autor aconseja “no tener prisa por crecer”?
  3. ¿Qué visión tiene sobre los errores y los fracasos?
  4. ¿Qué significa la frase “la autenticidad abre puertas que la perfección nunca podrá abrir”?
  5. ¿Qué papel juegan los sueños en la vida, según el texto?
  6. ¿Qué actitud propone el narrador hacia uno mismo?

Actividad de reflexión

  • Haz una lista de tres momentos de tu infancia que todavía influyen en tu vida actual.
  • Escribe al lado qué aprendiste de cada uno de ellos.
  • Reflexiona: ¿qué te dirías a ti mismo en ese momento concreto?

Instrucciones para la escritura de tu carta

  1. Imagina que tienes 8 o 10 años.
  2. Escribe una carta dirigida a ese “yo” infantil.
  3. Incluye al menos 5 consejos concretos relacionados con la amistad, los estudios, los sueños, los miedos y la familia.
  4. Usa un tono cercano y afectuoso.
  5. Intenta que tu carta tenga entre 400 y 500 palabras.

Inna Burtman

Querida yo de infancia:

Ahora es el año 2025, tienes 24 años, vives en Rusia, estudias en el PhD y trabajas como investigadora. Suena a ciencia ficción, lo sé. No quiero contarte todo lo que va a pasar, solo quiero mencionarte algunas cosas. Sé lo difícil que fue para ti tomar decisiones y mucho tiempo después viviste con la pregunta: “¿He hecho lo correcto…?”

Mi consejo más importante: si tomas una decisión, no pases años preguntándote si es la correcta. ¡Lo es! De todos modos, te servirá, incluso si al principio pareciera que apostaste todo y lo perdiste. No es así. Encontrarás la salida y todo lo convertirás en ventajas.

Sé que valoras mucho la amistad y la comunicación. Ahora tienes decenas de amigos. Créeme habrá más. Te llevas muy bien con la gente, tienes don de gentes y eso es tu carta ganadora. Gracias a tu sinceridad siempre podrás ser un líder en cualquier colectivo: en la universidad y en el trabajo.

Te dicen que tienes “el síndrome de la niña perfecta”. Dicen que, no se puede controlar todo y a todos (te asusta que nadie quiera ser amigo de una niña así). No los escuches. Sí se puede. No es fácil, y todavía, a veces, pienso que debería cambiar mi estilo de vida, porque me agota, pero tú eres perseverante y ese estilo te abrirá puertas que antes parecían inalcanzables. Es normal ser un estudiante con notas honoríficas desde el primero de primaria, ganar todas las competiciones, asistir a 5 clubes diferentes y tocar el piano. No, mamá no es demasiado. Sé tenaz y algún día le agradecerás a tu madre.

Sobre la escuela de música: tienes que terminarla. Ahora no la soportas, pero luego te ahorrará mucho tiempo para comprarte un piano.

Ahora ni siquiera sabes quién quieres ser. Mamá te dice que serás traductora y crees que ese es tu sueño, pero no lo es. Soñarás con las decenas de “profesiones futuras ” de tu familia. Por favor, no tengas miedo de probar cosas nuevas, incluso si parecen extrañas. Encontrarás una carrera que realmente te gustará, no de inmediato, pero sucederá.

Te esperan muchas dificultades. Empezarás a tomar decisiones importantes que determinarán tu futuro muy temprano. Sí, no es muy típico, especialmente en Uzbekistán, donde vives ahora, pero no podrás evitarlo. Simplemente recuerda: las dificultades son temporales. Tienes una familia y amigos preciosos que siempre te apoyarán, no importa qué aventuras tengas. 




La carta a mí infante ¡Querido yo! Te saludo desde el futuro. No han pasado décadas desde que tu tenías 8 años, pero han tenido lugar muchos acontecimientos que han cambiado tu vida. ¡Pero no te asustes! En lo que se refiere a tus opiniones y costumbres de mirar el mundo, te voy a asegurar que no ha cambiado nada en absoluto. Sigues siendo el mismo tú con tu imaginación viva e inspiradora. 

Te voy a consolar con la noticia de que el período díficil de la adolescencia la vas a vivir tranquilo, no haciendo que tus padres a se preocupen por tu comportamineto; eres y serás muy tierno y amable como siempre. No vas a hacer nada malo o raro porque tienes valores y perseverancia muy fuerte. Todos los obstáculos que vas a encontrar en tu camino, los superarás con éxito y triunfo. 

También te voy a pedirte que aprecies tus propias peculiaridades, intereses y aficiones. No los consideres raros y estúpidos si nadie te entiende en lo que haces. La adolescencia te traerá esta incertidumbre, pero no te pierdas. Y que sepas que tienes tu propio camino. Te voy a decir que tus sueños de la infancia no te dejarán cuando seas más adulto. Yo recuerdo con mucho cariño todos los juegos infantiles, porque me traen unos recuedrdos preciosos. Quizás al crecer y convertirte en un adulto seas más parecido a tí de 8 años que a tí de adolescente. No quiero decir que serás infantil en un sentido negativo. 

Quiero decir que los buenos recuerdos de tu infancia van a sostenerte en esta vida difícil. Por eso, te aconsejo que no te olvides de imaginar y soñar. En cuanto a la amistad, no te preocupes cuando estarás solo e incomprendido. Tu tienes una imagianción tan grande que puedes divertirte sin ninguna ayuda. 

Sobre los estudios te voy a recomendar que leas más. Ahora piensas que los libros que te mandan leer en la escuela son tus enemigos, pero después comprenderás que no es así. Los libros te van a abrir nuevos mundos que te ayudarán a soñar y te harán más inteligente. Siempre confía en tu familia. No olvides el amor y el cariño de todos los que te aman, te amaban y te amarán.

Nunca estarás solo, te van a ayudar siempre cuando lo necesites. Te voy a pedir que no dudes sobre tus capacidades de soportar algo difícil e incluso duro. Eres valiente y fuerte en tu espíritu. Y te voy a decir que no hay que tener miedo sobre la vida de los adultos. Sí que tendrás que hacer algunas cosas obligatorias que no quieres. Pero todo está en tus manos. Hay que ser honesto con tí mismo y elegir tu futura profesión teniendo en cuenta lo que te gusta a tí y no a los demás. Si eres honesto con tí mismo la vida adulta no será tan dura, vas a disfrutarla de verdad. Con todo respeto, siempre bajo Su disposición, tu yo un poquito más adulto
 (Pedro) 


Querido yo de la infancia: 

Tienes 10 años y te escribo desde 2025. Quisiera darte algunos consejos interesantes.
Disfruta de la vida infantil, sé una niña contenta, una que tenga poca responsabilidad que sus tareas sean pequeñas, que sus padres le ayuden y la controlen. Hay personas que piensan en tu salud, en tu tiempo libre, en tus estudios. Alégrate de que tus padres te protegen de tus maestros que te educan y siempre estan a tu lado. 
Trata de disfrutar tu libertad, tus logros, tus vacaciones divertidas, sé feliz con tus amigos de la escuela porque son verdaderos amigos para toda la vida. 
Disfruta de tus viajes con tu familia, no evites las fiestas familiares, no serán para siempre, tus abuelos. Y tus padres tampoco…
Tú ya elegiste tu profesión futura y eso es muy bueno, es tu lugar. 
No te preocupes tanto si tus profesores son tontos. Es normal. Intenta llevarte bien con la gente mayor, no protestes tanto en el escuela.

                                                            Vera Smacina














Carta a mí yo infante

Te escribo desde el 2025, ya tienes 46 años. ¡Qué tiempos tan lejanos aquellos! Naciste en el siglo XX, y el siglo XXI te lo imaginabas como un futuro distante y enigmático. Sin embargo, el tiempo ha pasado muy rápido.

Ahora quiero darte algunos consejos, porque ya tengo mucha experiencia.

En primer lugar, te deseo que disfrutes de tu infancia. Créeme que es el mejor periodo de la vida, sin muchas preocupaciones y problemas. No te preocupes, si no tienes muchos amigos. De hecho, esos a quienes consideramos amigos serán las personas con quienes tendremos que pasar la mayor parte del tiempo: vamos juntos a la escuela, jugamos en la calle. Será suficiente si hay uno o dos verdaderos.

También intenta hacer actividades diferentes: no te niegues si tus padres quieren matricularte en pintura, natación o clases de música. Quién sabe, podría ser que esas competencias sean útiles en el futuro.

En cuanto a los estudios, te aconsejo no aspirar a ser un líder de la clase. Será casi imposible obtener buenas notas en todas las asignaturas escolares. Sería muy bueno elegir las que te gusten más e intentar mejorarlas. Te recomiendo prestar atención a las matemáticas, física, geografía, ruso e inglés.

Entiendo que ahora es demasiado temprano para tomar decisiones sobre tu futura profesión, pero sería mejor que la eligieras cuanto antes. Establece un objetivo y alcánzalo. Estoy segura de que tendrás éxito.

Una cosa más, toma la crítica de los maestros con calma. Recuerda que esta es solo una etapa de tu vida que pronto terminará. Lo mismo se aplica a los compañeros de clase con los que no te llevas muy bien.

Asimismo, trata de ser amable con tus compañeros de clase. ¡Nunca dividas a las personas en tontas e inteligentes! No es tan fácil como parece. Cada alumno tiene su propio talento, su manera de aprender. Es muy importante mantener relaciones amistosas y cordiales. Podrías pensar que soy demasiado sentimental, pues lo sabrás cuando crezcas.

Por último, quiero pedirte cuidar de tus abuelos y tus padres. Aunque mi consejo te pueda parecer extraño, confía en mí. Aún eres tan pequeña, que la familia tiene que protegerte y cuidarte. Pero tienes que aprender a apreciar cada momento pasado con la familia. No te desanimes y siempre recuerda lo mejor.

¡Buena suerte en todo! ¡Te deseo que crezcas como una buena chica!

Besos y abrazos,

Tu yo adulto




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