Carta formal sobre Energías Limpias
Energías limpias
Diego
Avalos Ortiz
El Ministerio de la
proteccion de cocodrilos
Avenida de La Libertad,
15
Tel.
555666777
345678
Varadero, Cuba
Monica Castro,
Calle de Vacas, 21
Tel. 565656565
345679 Varadero, Cuba
Estimado senor Avalos,
Me llamo Monica Castro y me pongo
en contacto con usted con una oferta muy importante para la economía de nuestro
país. Es un tema muy actual relacionado con las fuentes de energia muy ecológica y
moderna: los excrementos de los animales.
Tengo una piscina con 15
cocodrilos domésticos que producen una enorme cantidad de biomasa. Me dirijo a
usted para que el Ministerio compre frecuentemente este material. El dinero no
es tan importante para mí, me preocupa mucho la ecologia del país, pero
quisiera que me pagaran en dólares. Le invito a mi casa para que vea mis mascotas y
discutamos los detalles.
Atentamente, M. Castro
Vera Smacina
Asociación Voluntarios “Ecosistema”
Calle de Atocha, 43
28012, Madrid, España
Tel.: 34 91 123 45 67
Prensa Española S.A.
Calle Miguel Yuste, 40
28037 Madrid, España
28 de octubre de 2025
Asunto: Solicitud para destacar los
problemas ecológicos y llamar la atención del ministro del Medio Ambiente
Estimado
Sr. director:
Me
llamo Flora Duarte y soy una activista del movimiento de los jóvenes
voluntarios “Ecosistema”. Nos dirigimos a Usted como personas conscientes de la
importancia de cuidado del mundo, porque la crisis ambiental sigue siendo
preocupante.
Es
decir, el objetivo principal de esta carta es atraer la atención de la sociedad
hacia los problemas de la Tierra y la protección del medio ambiente. Es cierto
que la Tierra corre el peligro de sufrir catástrofes naturales, pero sobre todo
sufre por causa del impacto de las actividades negativas del ser humano, que
afectan al medio ambiente, tales como la contaminación del agua, la sobrepesca,
la deforestación, el aumento de la cantidad de residuos no reciclables, entre
otras.
Esos
efectos no sólo amenazan la salud de los ecosistemas, sino también nuestro
bienestar y calidad de vida. Si no actuamos con urgencia, las futuras
generaciones enfrentarán una crisis ambiental irreversible.
Por
eso, solicitamos que su periódico impulse un llamado claro y contundente al ministro
del Medio Ambiente para:
-
Implementar políticas ecológicas más estrictas y sostenibles.
-
Fomentar la educación ambiental desde la base.
-
Estimular las tecnologías limpias y las energías renovables.
-
Promover la participación ciudadana y el compromiso social.
Esperamos
que su publicación tenga un papel fundamental en la concienciación social sobre
los temas tan cruciales como la crisis ecológica que enfrentamos.
Agradecemos
de antemano su apoyo y comprensión y quedamos a su disposición para colaborar
en este importante asunto.
Atentamente,
Asociación Voluntarios “Ecosistema”.
Natalia Pavlova
Esta historia tuvo
lugar en los años 90 del siglo pasado en
una ciudad de Rusia. Un día los libros viejos se despertaron en un contenedor
de basura. Sintieron algo extraño, especialmente un olor desagradable.
- ¿Dónde estamos? ¿Por qué
no estamos en nuestra estantería en la habitación? – se preguntaban los libros que eran una colección completa de obras
del líder de la revolución rusa, Lenin.
De repente, oyeron una voz del fondo del contenedor que les contestó:
"Los tiempos cambiaron, por eso la gente moderna ya no nos necesita. Por
cierto, estoy muy contento de conocerlos. Soy "Capital" de
Marx".
El silencio inquietante anegó pesadamente en el aire. Los
libros no podían aceptar
su estado actual:
¿Por qué fuimos desechados? Pues siempre teníamos un lugar de honor en las
estanterías entre otros objetos. ¡Qué destino tan injusto!
Pasó un día. Llegó una
mañana soleada, de repente un ruido llamó la atención de los libros que yacían
en el contenedor. Se acercó un grupo de los jóvenes, que sacaron los libros del
contenedor y los cargaron en unas carretillas.
- ¿Adónde nos llevan? - se
preguntaron los libros. Pero al mismo tiempo, estarían interesados en saber qué
les sucedería a continuación.
Después de unas horas se
encontraron en una habitación grande, donde había
muchos libros viejos, periódicos y revistas.
- ¿Qué es este lugar? -
preguntó "Capital" de Marx.
-Es un almacén de papel
usado - contestó la revista "Ciencia y vida", que estaba en el suelo
en un paquete con otras revistas.
-¿Qué es y qué nos pasará? -
la colección de las obras de Lenin sintió ansiedad.
- No se preocupen. Todo estará bien.
Nosotros recibiremos una segunda vida, - les aseguró la revista.
Los libros no
tenían claro su futuro destino, por lo que decidieron
simplemente esperar.
En unos días fueron
cargados y enviados a la producción de reciclaje de papel de desecho. Estaban
asustados, pero al mismo tiempo sentían curiosidad
por lo que les sucedería al final de todo. Tuvieron que
pasar por muchas etapas: trituración, limpieza, formación de papel y mucho más.
Así se convirtieron en nuevos libros de texto escolares.
Y ahora están en la
biblioteca de la escuela esperando que
los alumnos vinieran a recogerlos. Luego serán llevados a las clases donde los
alumnos los leerán, harán las tareas.
-
¡Qué bueno
ser útil a la gente! – se alegraron los libros.
Se sintieron felices, porque ya no estaban cubiertos de polvo en el estante y eran realmente necesarios.
Natalia Pavlova
Un ejemplo de publicidad ecológica.
" La industria de la moda genera cerca de 92 millones de toneladas de residuos textiles cada año. En el mundo, solo el 20% de los textiles se envían a reciclaje y reutilización, mientras que la mayor parte termina en vertederos"
En los años 50 - 60 del siglo
pasado una muchacha del movimiento hippie iba de compras a la tienda ciudadana.
Es cierto que compraba los vaqueros, que estaban de moda a pesar de la
invención tan antigua del tejido. Eran los pantalones nuevos azules hechos del
tejido duro y los hilos fuertes. Los llevaba a donde le daba la gana; para los conciertos y
excursiónes, las expediciones y las fiestas, incluso
para hacer el senderismo durante 10 años. Y entre más rotos se hacían
más modernos estaban. Los regaló por fin a su hija
que los llevó durante 10 años con los agujeros que ya estaban en todas partes
de los vaqueros. Era
una lástima tirar a la basura los pantalones agujereados de tela firme, por eso aprovechó el tejido y cosió una bolsa con bolsillos,
cinturones y remaches del metal. Le salió muy bien como
un verdadero objeto
deseñado por alta moda. Iba con esta bolsa de compras, la utilizaba para llevar
algo pesado durante sus viajes, incluso la llevaba al teatro o museo. Después la usaba para llevar
vegetales, tales cómo patatas, pepinos hasta remolachas. Cuando la bolsa
se rompió y descosió, inventó una almohadita para su
gata, rellena de poliéster,
muy suave y cómoda para que durmiera tranquila. A la
gata le gustaba mucho esta almohada, la usó durante toda su
vida. A los principios del siglo XXI la almohada no servía ya y la nieta de la muchacha-
hipie de la que habíamos hablado antes la descosió e hizo una alfombrita puesta cerca de la puerta. Pues, la
vida de los vaqueros continúa hasta ahora, por que la
tienen como un trapo para lavar el suelo.
Hoy en día
cuando el problema de la contaminación del medio
ambiente se hha agravado, hablamos del reciclaje y reutilización,
siempre hay posibilidad de un uso secundario, terciario, cuaternario... de los objetos viejos para
crear cosas nuevas. Un poco de creatividad y ya está.
Compren los vaqueros verdaderos que les van a servir durante 100 años. Cuiden la naturaleza. No tiren a la basura los tejidos sin darles una segunda vida. Es un modo de convertir la basuraleza en naturaleza.
Elena Fedorova
Como proteger la naturaleza de las afueras de Moscú
Envío mis propuestas al gobernador de las afueras de Moscú.
Primero, es necesario limitar la construcción de nuevos bloques residenciales en zonas protegidas. La construcción siempre provoca deforestación, alteración del suelo y contaminación del agua. No se puede pensar solo en el dinero y el beneficio, es la hora de pensar en la naturaleza.
Además, ha llegado el momento de multar a las fábricas y empresas que contaminan el medio ambiente, incluso si sus dueños son sus mejores amigos o miembros del gobierno.
Se deben eliminar los problemas existentes como: construir plantas depuradoras en ríos y lagos.
Finalmente es importante poner multas a las personas que organizan los picknicks en los bosques y parques y no limpian, ni se llevan su basura.
Vera Smacina
La vida de Bolsí: la reflexión sobre la
reencarnación
En pleno siglo XXI, uno
de los mayores desafíos medioambientales que enfrentamos es la acumulación
masiva de residuos plásticos. Lo que propone la humanidad hoy – como paliativo,
que no elimina el problema de
raíz, pero que es muy poderoso – es el reciclaje industrial del plástico. Por un lado
requiere energía, agua y químicos, generando sus propios impactos ambientales
negativos, sin embergo por otro lado reduce la extracción de recursos vírgenes
(fósiles) y disminue la cantidad de residuos persistentes no-biodegradables. En
efecto, nadie sabe,
donde está ese punto de equilibrio en el cual los costos sean adecuados a las
ventajas obtenidas.
Ya que las idéas de
consumo responsable, de la educación ambiental de los ciudadanos, etc –
inspiradas por las empresas-fabricantes de productos de la nueva “moda sostenible”, igualmente por
las que ganan sumas
enormes, verbigracia ejecutando los contratos estatales de separación,
transportación y utilización de residuos – realizados, en particular, a través
de manipulación del sentimiento de culpabilidad, de gravedad ilusoria y desproporcional
de las acciones habituales y naturales de las personas, esas ideas tienen su precio existencial.
Como, por ejemplo, la maldita eco-ansiedad, los diversos trastornos psicológicos pequeños
y más profundos, los cuales rompen o desprecian las pequeñas vidas de los jóvenes, si
podemos decir “los pequeños engranajes de un gran sistema”.
Pues, vamos a leer
nuestra cortita historia de ficción, totalmente imaginada, pero quién sabe,
quién sabe...
Había una vez una bolsa
de plástico llamada Bolsi. Había nacido en una fábrica de una empresa no muy grande,
especializada en la
impresión sobre las bolsas traslucidas de “mass-market” de imágenes lindas, un
poquito primitivas pero muy populares. Esta empresa después se declaró en
quiebra, como usaba las fotos sin licencia y las reclamaciones judiciales sobre
la violación de los derechos de autor fue
enorme. ¿Porque no las compró en “foto-stock” en línea, lo que es bastante
barato y legal? Pero es una pregunta sin respuesta y absolutamente otra
historia.
Volvamos a nuestra protagonista. La imagen
sobre Bolsi era de
un gatito, bonito y divertido, muy encantador; ninguna mujer normal, con corazón,
podía pasar cerca y no querer comprar una cosita así. Entonces, en la tienda de regalos artísticos,
una mujer joven eligió a Bolsi entre otros productos de la mentada empresa
creativa. Bolsi se sentía orgullosa y lista para llevar la belleza a por este
mundo. Sin
embargo, estos planes no estaban destinados a hacerse realidad.
Desgraciadamente, Bolsi fue comprada exactamente
en el inicio de la época en la cual ingresó la moda de llevar los bolsos de
tela de fibras recicladas. La dueña de Bolsi compró el bolso hecho de hilos de
ex-botellas, ex-bolsas y ex-redes de pesca - un objeto feo y sin individualidad
- y con éste bolso llegaba a
las tiendas y viajaba por el mundo. En cuanto a Bolsi, dentro de ella su dueña
empezó a acumular otras bolsas de plástico, para alguna ocasión, "por si
acaso". Así Bolsi se convirtió en "la bolsa de las bolsas".
La dueña de Bolsi la
llenaba metódicamente con bolsas
de plástico usadas (eso es un embalaje barato y popular, por eso
inevitable en el mundo contemporáneo). A veces recogía algunas y se las llevaba a aquel sitio desconocido
pero con fama fabulosa, con la meta de reciclarlas (no sabemos por pago o
gratis). Las bolsas dentro de Bolsi que esperaban "la deportación"
cuchicheaban preocupadas
por su futuro, esperando una nueva vida – la transformación en los maravillosos
bancos de plástico, instalados en las escuelas, escuchando las risas de los
escolares: serios, amables e
interesados en las
investigaciones científicas. Ninguna de ellas sabía nada de la industria del
sexo (que usa mucho plástico incluido el plástico reciclado); ni de las
jeringuillas de plástico que usan los jóvenes drogadictos; ni de otras
vertientes desagradables de la convivencia con los seres humanos. Quizá para las
bolsas eso fuera lo mejor.
Bolsi se convirtió en un
contenedor para otras bolsas de plástico, las cuales tenían la ocasión de renacer y obtener una
segunda vida; la ocasión que fue inalcanzable para Bolsi. Pasaron los años,
Bolsi esperaba su turno para ser reciclada y soñaba con las variantes maravillosas de su próxima
nueva vida después de su renacimiento. No obstante, Bolsi seguía siendo linda,
con la foto del gatito bonito, por eso su dueña cada vez decidía quedársela
"hasta la siguiente
semana" y no la enviaba
al reciclaje. Como Bolsi estaba almacenada en un lugar seguro, seco y cómodo,
como ella era un residuo duradero y no podía echarse a perder, como ya no tenía
las actividades fuera de casa, permaneció prácticamente igual. Solo se arrugó
un poquito, y el gatito dibujado sobre ella se desvaneció hasta ser casi
imperceptible. Así pasaron cincuenta años.
Un tranquilo día de
otoño, la dueña de Bolsi – ya una anciana de 70 años y pico – falleció plácidamente mientras
dormía en su casa (de madera ecológica). Era una casa particular en un barrio
caro y exclusivo. Los herederos de la señora, parientes muy lejanos de un
pueblo pequeño, muy prácticos y poco impresionados por las ideas de reutilizar la basura, reciclarla
y reducir el impacto humano sobre el cambio climático, sacaron de la casa todo
lo que consideraban "viejo e innecesario" y lo quemaron a fuego abierto en el
patio de la casa. Tenían planes de vivir en esta casa maravillosa en la gran
ciudad, cambiando su estatus social, o venderla muy cara y ... cambiar su
estatus social en su pueblo pequeño con ese montón de dinero. Pero eso también
es absolutamente otra historia.
Durante unos segundos
fulminantes Bolsi se convirtió en una nube de humo apestoso y después se disipó en el viento. Así terminó una
vida – llena de esperanzas y metas inalcanzables—, también de un sinfín de
bolsas usadas, pero vacías
de experiencias –. Bolsí, la bolsa de bolsas, murió.
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Moraleja: ten en cuenta que la existencia en el más allá no está garantizada. Porfa, a otro perro con ese hueso. Lo mismo con los intentos de echarnos la culpa del calentamiento global y otros sufrimientos de la humanidad. No en este el caso, no.
Ksenia Khanina
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